
La colección nace en torno al amor platónico, algo pragmático nada demasiado idealizado ni romántico, el amor más puro que existe es el de los padres hacia los hijos, desinteresado y natural, lo más sencillo y complejo a la vez.
Trasladando esta idea a la moda existe un juego con el que se inicia todo, un niño que se divierte probándose ropa de sus padres, de manera libre, sin pensar mucho, simplemente se lo pone como se le ocurre y de ese experimento se crea una idea nueva. Para ello siempre se ha partido de prendas de diario, pero esa improvisación les ha dado un detalle distintivo.
Por ello la mayoría de las prendas tienen distintas maneras de ponerse, la original y la creativa, dependiendo del espectador.





